lunes, 19 de diciembre de 2016

El escrito egoísta


Desde hace un tiempo estoy “recibiendo” sutiles (o no tanto) mensajes de parte de la vida. Un poco lejos del trabajo interno, aunque intentando mantenerme. Pero he dejado que mi ego me guíe en gran parte. Por eso, estuve descuidando el yo interior y le daba más importancia al parecer, a lo externo. A creer que es más importante el físico, a darle importancia al qué dirán… En fin, no me había dado cuenta. Y ahí empecé a recibir los mensajes del Universo (curiosa sincronía, cuando escribía Universo, la canción que escuchaba nombraba esa palabra): por querer demostrar todo el peso que levantaba en la prensa en el gimnasio, terminé teniendo una fuerte molestia en la ingle derecha. Más adelante me daría cuenta que era una hernia. Hace unos días, me pegué un tremendo porrazo en la escalera del trabajo. Y algunas cosas más. Pero la cuestión es que no puedo hacer ejercicio físico, por lo tanto, puedo prestarle más atención a lo interno (NOTA ACTUAL: nunca terminó quedando establecido por los cirujanos a los que vi que fuese una hernia inguinal. Aunque, aparentemente, las ecografías mostraban algo, los 3 experimentados dijeron que no).

Bonita manera de enseñar tiene la vida, podría pensarse. Sin embargo, si lo vemos desde una óptica distinta, yo mismo me busqué eso. Si cuando estaba en éxtasis en los Cursos de Crecimiento Personal, creía que ya no dejaría de prestar y prestarme Atención. Y si eso pasaba, que recibiera recordatorios o pruebas para volver al trabajo interno. Entonces, parafraseando a Enrique Barrios, el Amor (ah, claro, me refiero al sentido superior de la vida, a Dios = Amor, al Todo, al Universo) es Paloma, pero también es León. Entiéndase esto como la parte dura del Amor (no me refiero al que sentimos los seres humanos habitualmente, sino al que podemos llegar a percibir cuando estamos en un estado de consciencia más alto que el habitual). Y el grado de “dureza”, depende de lo que hayamos hecho, o sea, karma. No es más que la consecuencia de nuestros actos, la famosa ley del bumerang, todo se paga. Aunque haya escuchado mil veces acerca de la aparente injusticia de la vida o de Dios, sé que esto es una clara ley. Las cosas SIEMPRE se pagan, sea en esta encarnación o en la próxima. Ahhhh, no esperaban eso. Así pos sí…

Entonces, retomando, recibí un recordatorio acerca de que este cuerpo no me lo voy a llevar “al otro lado”. Cuidarlo, sí. Hacer ejercicio y mejorar la salud, también. Por qué no, ejercitarse para verse lindo. Pero cuando uno se va al extremo, aun cuando no haga taaaanto ejercicio pero sí esté pendiente del físico como lo más importante, entonces puede estar pifiándole.

De esta manera, vuelvo a caer en el error de querer demostrar y me olvido de ser. Una vez más, a levantarse y seguir. Es solo una cuestión de actitud…

Para finalizar, les comparto una frase que le dijo una amiga a mi mamá, y ella me la transmitió hace poquito. Decía más o menos así:


“Te reciben por lo que mostrás, te despiden por lo que sos”.

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